Crisis existencial

¿Qué es?

Hay muchas palabras para definir un sentimiento inespecífico de insatisfacción vital: crisis existencial, vacío vital, malestar existencial, insatisfacción vital...¿Por qué cuando tenemos de todo sentimos que nos falta algo? ¿Por qué teniendo la vida que planeamos deseamos otra? ¿Por qué me siento solo/a cuando estoy rodeado/a de personas? Son cuestiones que a todos/as nos han asaltado en algún momento con mayor o menor intensidad. 

La palabra crisis hace referencia a un momento en el que la estabilidad que existía es desafiada, provocando un periodo de incertidumbre y reajuste en el que se busca un cambio para volver al equilibrio anterior; con existencial nos referimos a cómo estamos en el mundo, en el sentido más amplio de la palabra: relaciones personales, hijos, amigos, trabajo, estilo de vida, incluso nuestra identidad personal, cómo nos definimos, imaginamos y queremos.

Así, cuando se produce ese malestar, sin causa aparente, estamos ante un momento de reflexión, de búsqueda de sentido a lo que nos rodea, en definitiva reordenar nuestras prioridades y repensar nuestro papel en la vida.

¿Cómo se manifiesta?

Una crisis existencial se traduce en forma de malestar, de insatisfacción con nuestras relaciones y formas de pasar el tiempo de ocio, en un planteamiento de la vida profesional, en definitiva se produce una incertidumbre que tiene tanto que ver con el presente como con el futuro. En ocasiones los pensamientos que aparecen en estos momentos tienen que ver con cambiar de ciudad, de pareja o profesión. Sin embargo, también se puede actuar dejando pasar el tiempo y amoldándonos a la rutina.

 

Aunque cada persona atraviesa por este tipo de crisis de una manera diferente, se suele experimentar:

  • Inquietud y nerviosismo intermitente que no podemos relacionar con ningún hecho en concreto. Aparece y desaparece a lo largo del día sin que podamos explicarnos el motivo.

  • Aburrimiento, hastío del día a día, no saber qué hacer con nuestro tiempo libre, cumplimos con nuestras obligaciones por inercia, nos cuesta disfrutar de nuestra vida.

  • Frustración, ganas de cambiar sin saber el qué, replantear nuestros valores y creencias, empezar cosas sin llegar a terminarlas, cambios bruscos en nuestra dinámica personal. 

  • Consumos de alcohol u otras sustancias que, si bien momentáneamente alivian la ansiedad y el malestar, pueden llevar a pautas perjudiciales para la persona.

¿Cuándo es un problema?

Las crisis no pueden permanecer abiertas mucho tiempo ya que nos desgastan emocionalmente. Si el malestar se hace más intenso sería un buen momento para consultar a un profesional que nos acompañe en este proceso; no para que resuelva la crisis, sino para encauzarla en un camino de crecimiento personal que nos permita encontrar un nuevo equilibrio entre lo que “somos” y lo que “queremos ser”, entre lo que “pensé que sería mi vida” y lo que “es mi vida”; en definitiva construir el presente aprendiendo de las pautas que no nos fueron útiles en el pasado. La atención ofrecida por los psicólogos en Sevilla puede ayudarte a recorrer ese camino

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