• Fancisco Calabozo

¡No quiero pensar lo que estoy pensando!

Uno de los problemas que nos encontramos en terapia es el malestar que provocan los pensamientos que invaden nuestra mente, las ideas que aparecen en nuestra conciencia "de repente" y que nos provocan, habitualmente ansiedad y cierto grado de incomodidad.

Imagen César Mejias


Los pensamientos e ideas forman parte del "lenguaje de la mente" y son producto de nuestras capacidades cognitivas superiores, las que nos hacen ser homo sapiens. Sin embargo, a diferencia de otras características propias de nuestra especie (el pulgar prensil) no tenemos un control del 100% sobre los mismos.

El pensamiento, por así decirlo, puede ser libre y gracias a esa cualidad nos vienen a la mente grandes ideas, ocurrencias originales... y también pensamientos que nos hacen sentir mal.

Lo primero es aclarar que la aparición de pensamientos egodistónicos (aquellos pensamientos que no concuerdan con nuestra forma de pensar habitual) es algo que nos pasa a todas las personas. Un pensamiento egodistónico que solemos tener sería, cuando estamos al borde de una altura considerable: ¿y si me tiro?. Dejando a un lado a las personas que tengan un problema de depresión, el resto lo contemplamos como "vaya tontería", nos reímos de la ocurrencia y seguimos a lo nuestro.

El problema puede venir cuando no somos capaces de "dejarlo pasar" y nos preocupamos por ello: a ver si me voy a tirar de verdad, lo mismo estoy deprimido y no lo sé, soy un suicida en potencia, etc. Si nos pasa esto podemos tener un problema, no porque sea cierta la idea que hemos tenido, sino porque al preocuparnos por algún pensamiento hace que la probabilidad de que vuelva a aparecer aumente.

Para evitar "pensar en algo" no sirve decirnos, no vuelvo a pensar esa cosa. Esto en consulta lo comprobamos diciéndole al paciente: no pienses en un elefante azul, puedes pensar cualquier cosa menos en un elefante azul, ten cuidado porque si piensas en un elefante azul te ocurrirá una desgracia... El resultado es que la persona no puede dejar de pensar en un elefante azul.

Con esto pretendemos mostrar al paciente que para que un pensamiento deje de aparecer en nuestra conciencia no sirve intentar no pensar en ello. Todo lo contrario, cuanto más intentes no pensar en eso, más veces aparecerá ese pensamiento u otro relacionado con el primero.

El abordaje que más evidencia científica acumula consiste en una primera fase de psicoeducación para posteriormente, si no disminuye la frecuencia de aparición, la exposición al pensamiento temido.

La psicoeducación consiste en informar al paciente de:

  • El pensamiento es un flujo de información y por eso es imposible pararlo (no pensar)

  • Los pensamientos e ideas raras, extrañas y que no encajan con mi forma de actuar son absolutamente normales y las tenemos todas las personas

  • Tener una idea no quiere decir que vaya a hacerla realidad

  • Cuanta más atención le preste a un pensamiento, más fuerte se hará y más veces aparecerá en mi conciencia

Es decir, cuando aparezca una idea absurda o que no coincida con mi forma de pensar habitual, lo primero que hay que hacer es no luchar contra esa idea, hay que aceptarla como viene y dejar que otra idea ocupe su lugar. Sería observarla como un fenómeno normal y curioso, pero que no implica que sea real.

Si esta actitud no funciona sería necesario abordarlo con una técnica de la exposición. Pero esa técnica merece otra entrada en nuestro blog.

Espero que te haya servido esta entrada, si tienes alguna cuestión o duda puedes contactar con nosotros a través del formulario.


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